Acompañar a una persona al final de la vida implica estar a su lado, escuchar sus necesidades y procurar que se sienta cuidada, respetada y acompañada durante esta última etapa. La atención de los profesionales sociosanitarios y de las personas cuidadoras tiene que centrarse en mantener el mayor bienestar físico, emocional y espiritual posible.
Los cuidados al final de la vida deben abordar el proceso de muerte respetando los valores y las creencias de cada persona.
- Cuide el ambiente: es importante crear un clima de afecto y serenidad que facilite la despedida.
- Siga los consejos médicos: el equipo de cuidados paliativos que realice la asistencia facilitará pautas para poder adaptar aspectos como la higiene o la postura corporal. No dude en consultar cualquier cuestión al equipo médico y en solicitar el apoyo necesario para realizar un correcto acompañamiento.
- Cuide la comunicación: saber escuchar es fundamental en este momento. Transmítale su afecto y compañía. Si no encuentra las palabras y no sabe cómo responder, cójale la mano para hacerle saber que está a su lado.
- Favorezca la espiritualidad: facilite los rituales según sus creencias religiosas y culturales. Permítale dejar su legado tal y como desea a través de instrucciones finales, deseos en cuanto a su descanso, etc.
- Respete sus decisiones: las personas tienen derecho a tomar sus propias decisiones hasta el último momento. En caso de no poder hacerlo, el tutor que haya designado será el responsable.
- Incluya a los más pequeños: los menores también deben participar en este proceso. Permítales despedirse y hábleles con tranquilidad sobre la situación.
- Cuide de sí mismo: se trata de un proceso agotador que requiere de un importante autocuidado.
¿Cuáles son los derechos del enfermo terminal?
Diferentes entidades especializadas en cuidados paliativos, en línea con lo manifestado por la Organización Mundial de la Salud, recuerdan que la persona en estado terminal tiene unos derechos que deben ser respetados:
- El derecho a ser tratado como un ser humano vivo hasta el momento de la muerte.
- El derecho a mantener una esperanza, cualquiera que sea esta.
- El derecho a expresar los sufrimientos y emociones de cada persona con relación a la muerte.
- El derecho a no morir solo.
- El derecho a ser liberado del dolor.
- El derecho a obtener una respuesta honesta, cualquiera que sea la pregunta.
- El derecho a recibir ayuda de la familia y para la familia en la aceptación de la muerte.
- El derecho a morir en paz y con dignidad.
Cómo despedirse de un ser querido
Tener la posibilidad de despedirnos de nuestro ser querido facilita el proceso de adaptación y previene futuros duelos complicados.
La despedida permite el desahogo emocional, dar valor a la vida de la persona enferma, sentir su calor y agradecerle todo lo que hemos recibido de ella.
Además, no debemos olvidar que cuando fallece una persona hay que realizar una serie de trámites ineludibles.
Estos trámites se pueden dejar solucionados antes de que ocurra el deceso, aligerando la carga en un momento en el que los sentimientos estarán a flor de piel.
Recibir la orientación adecuada sobre los certificados de defunción, seguros y otras gestiones ayudará a que cuando nuestro familiar fallezca, solo tengamos que centrarnos en darle ese último adiós.
Tel. 24 horas: 91 904 40 00
Correo electrónico: parcesa@parcesa.es
Cuidado del cuidador: consejos para acompañar al final de la vida
El cuidado de una persona que se encuentra en situación de final de vida es una experiencia que requiere gran tiempo y dedicación. Se trata de un momento muy doloroso, pero que puede resultar muy gratificante, al sentir que estamos ayudando.
Es fundamental cuidar de uno mismo para poder acompañar de forma sana.
¿Qué consejos podemos seguir?
- Duerma lo suficiente: descansar permite afrontar mejor las tareas diarias.
- Haga ejercicio físico: adapte el tipo de ejercicio al tiempo que tenga disponible.
- Organice su tiempo: es esencial aprender a priorizar las obligaciones. Una buena planificación le hará valorar lo que es realmente urgente.
- Descanse: tómese un respiro del cuidado para realizar alguna actividad con la que se sienta bien.
- Ponga límites al cuidado: evite ofrecer más cuidados de los necesarios y, en la medida de lo posible, facilite la autonomía de la persona enferma.
- Evite el aislamiento: pida y acepte ayuda del entorno y de los profesionales.
En Parcesa, ponemos a su disposición el espacio del cuidador donde ofrecemos recursos para acompañar a personas que se encuentran en la última etapa de sus vidas.

